ARES & ENRIQUE

OLIVER & VILADOMS STUDIO

CASTELL DE SANT MARÇAL

El día amaneció luminoso y claro, no podía ser de otra manera tratándose de esta pareja de Novios, porque Ares y Enrique habían estado preparando una Boda exquisita en el maravilloso Castell de Sant Marçal y no merecían un comienzo diferente. Es posible que la expresión Boda clásica se quede pequeña para contar esta celebración tan deliciosa. Por eso nos encanta ser fotógrafos de boda en Barcelona, para poder contar una historia como de verdad sabemos, con imágenes.

Imágenes como las de Ares, una Novia única, que supo encontrar para la palabra elegancia su lugar natural. Sin excesos, con un estilo sin épocas ni modas, un clásico por definición. Así fue su estilismo, en cada detalle. Desde maquillaje y peinado, serenos y naturales, pasando por su exquisito Vestido de Lorenzo Caprile que lució como si lo hubiese llevado puesto toda la vida. Una Novia así merecía, sin lugar a dudas, un lugar a su altura, como Castell de Sant Marçal.

En realidad, el lugar lo merecían ambos, pues no menos elegante se veía Enrique, con un chaqué impecable de tres piezas en tono grisáceo. Ella llegó a la puerta de la Iglesia, portando una delicada sonrisa que la acompañaría hasta el final de la velada, y un exquisito ramo en blanco y verdes. Esas mismas flores blancas adornaban los laterales de la entrada a la Iglesia. Mientras Castell de Sant Marçal terminaba de engalanarse para la celebración, tenía lugar una preciosa y sentida ceremonia religiosa de una Boda pensada para cuatrocientos invitados. Nadie quería perderse este enlace tan especial, y nosotros tampoco. Apostados en los rincones más discretos dejábamos que nuestras cámaras se deleitasen con una pareja bonita y su bonita Boda.

Inevitable recordar ese tipo de Boda elegante que a todos nos gusta mirar, ese tipo de imagen que aguanta el paso del tiempo, porque nacen del buen gusto, huyendo de excesos y estilos pasajeros. Así son las fotografías de la Boda de Ares y Enrique, con ellos y su alegría como protagonistas. La espléndida cola del vestido de Ares lucía soberbia, tanto sobre el suelo de la Iglesia, como ya en Castell de Sant Marçal. Este magnífico enclave situado en Barcelona sabe estar a la altura, sabe vestirse de fiesta sin abandonar su clase, su porte natural que conserva intacto. Un castillo con un foso convertido en jardín, un juego interminable de árboles repletos de luces que serían techo perfecto para el banquete perfecto.

Pero antes de ese banquete memorable, una estampa magnífica, una fotografía inevitable. Ares y Enrique, cogidos de la mano, descendiendo por las suntuosas escaleras exteriores que posee Castell de Sant Marçal y que llevan al estanque, dónde sus cuatrocientos invitados esperaban inmersos ya en los aperitivos. Un momento mágico en una Boda elegante hasta en el más pequeño detalle. El aire era agradable y el ambiente relajado y distendido. Porque cuando una pareja de Novios irradia felicidad se nota, y nos encanta ser sus fotógrafos de Boda en Barcelona, poder atestiguar esas emociones reales creando fotografías naturales, un recordatorio real, casi un espejo, en el que ellos, los Novios, puedan mirarse una y otra vez, para volver a ese día, a esa espléndida Boda en Castell Sant Marçal.

Y ya si, había llegado el momento de sentarse a la mesa, para disfrutar del exquisito menú escogido con tanto mimo y cariño por esta pareja. Una pareja que, de forma casi imposible, supo estar con sus invitados, con su familia y amigos, a pesar de los numerosos asistentes, nadie quedó sin su dosis de alegría compartida. Alegría que se contagiaba por momentos, mientras el día comenzaba a esconderse y esos árboles iluminados cobraban vida bajo el manto nocturno. El fino cristal de las copas tintineaba contento, entre besos robados de la pareja. La dicha es contagiosa y eso quedó muy patente esa mágica noche en Castell de Sant Marçal.

“Todo empezó en un velero”, se podía leer en la mesa presidencial. Sin duda el título para una gran historia y una razón de peso para celebrar una Boda en Barcelona, a orillas del Mar Mediterráneo. Ese detalle no fue el único guiño que Ares y Enrique habían preparado para su Boda, pues el Novio y sus amigos más cercanos guardaban la simpática sorpresa de llevar todos calcetines rojos. Porque la diversión y la elegancia no están reñidas. Por eso el baile sabe ocupar su lugar en Castell de Sant Marçal y hacerse sitio entre las sillas para contagiar de ganas de fiesta a todos los asistentes. Risas, música, luces, magia. Un primer y emotivo baile de los Novios, el padrino y la Novia, por supuesto. A partir de ahí, como cuentan las imágenes, la fiesta ganó terreno, porque lo que todos los allí presentes querían celebrar, era la alegría de ver felices a estas dos personas, a Ares y Enrique. Querían celebrar estar viviendo una magnífica Boda en un castillo con la mejor de las atenciones y el cielo más estrellado. Todos, en realidad, queríamos celebrar.

Ser fotógrafos de Boda en Castell de Sant Marçal es siempre sinónimo de magia, ilusión y buen hacer. Tanto por parte de la organización como por parte de los Novios. Y nos encanta, aprovechamos cada momento para hacer lo que más nos gusta, hablar con imágenes, contar una Boda a través de fotografías emotivas nacidas de la naturalidad. Y en este día, sin duda para el recuerdo, esa naturalidad habitaba en cada esquina. Una Boda elegante y preciosa. Ares y Enrique, una pareja perfecta.

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